Tertulias literarias
Tertulia N° 9 | 15 de febrero de 2012
Una crónica sin cronos
Formar parte de una tertulia es saber que uno está entre pares. Pares, que sin dejar de ser múltiplos de dos, nos suman el condimento de estar a gusto. Ya hace dos meses y medio que venimos trabajando en este espacio que brinda Llévame Contigo. Espacio que nos permite buscar la voz de los escritores por medio de una lectura compartida. Bajarnos de ese ritmo vertiginoso de la semana y sentarnos con una sonrisa, libro en mano, para disfrutar de una charla amena entre apasionados de las letras.
Clarice Lispector nos ayudó a entrar a ese estado de intimidad profunda y caótica. Una crisis que a más de uno se nos presentó cuando leíamos y releíamos La hora de la estrella. Pero hoy, el tema era diferente, pues ya no teníamos la ficcionalización burbujeante, sino el relato de una Clarice sensata, sencilla y auténtica. Las crónicas que ella escribió durante muchos años en el diario Journal do Brasil recopilado en el libro Revelación de un mundo nos ayudaron a preguntarnos si hoy en día seguíamos leyendo el diario como antes. La conclusión fue que ninguno seguía una columna en especial, solo leíamos el diario de pasada, como quien dice, deteniéndonos en algunos títulos llamativos según los gustos de cada uno y, ahí terminaba la lectura del periódico. Costumbres de antes contra vicios modernos.
Este delicado libro nos acercó a esa cara que a todos nos gustaría conocer del escritor, el detrás de escena. Aunque renegaba por escribir en el diario, se notaba que ella disfrutaba de llevarle al lector un breve marco de reflexión, humor, descato y tristeza.
Cerrar un libro es darle el espacio a uno nuevo. Como aprendimos con Clarice la escritura es un vacío que uno llena con talento, vocación y esfuerzo. El próximo encuentro se verá invadido por Milan Kundera con su libro La inmortalidad.
¡Están todos invitados a la mesa!
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